In-fantia: Jardín de Infantes

Maisons-Alfort, Ile de France

“Llamemos in-fantia a aquello que no se habla” (J.F. Lyotard). El “In-fant” tiene voz, pero que no la articula. La voz de  la infancia se acerca al llanto, a la risa, al gemido que se apaga. Es un puro afecto que más allá de todo infantilismo, nos concierne a todos.
Para encontrar ese afecto propio a la “in-fancia”, el proyecto del Jardín de Infantes de Maisons-Alffort apunta a esa substancia del espacio que debe sobrepasar necesariamente la articulación geométrica de una caja cerrada.

Circundando el ritmo discontinuo de las tabiques internos, la continuidad de los muros envolventes se despliega y se repliega sobre casi todo el terreno.  Sin encerrar nunca la volumetría definitiva de un banal edificio, los muros van la intimidad del adentro hacia un afuera sorprendente, haciendo de todo el predio un verdadera jardín de in-fantes.
Como la sonrisa del gato de Alicia en el País de la Maravillas que subsiste mas allá de su presencia, el proyecto dibuja las aperturas de un volumen que una vez desaparecido deviene puro juego espacial.


Arnoldo Rivkin, Jamil Mehdaoui



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